Soy periodista. Eso, creo, significa acercar historias a la gente.
Si las de este blog te gustan, te invito a conocer la gran historia que he contado
: La mirada. Un viaje al corazón marroquí.

23 feb. 2011

¿Y qué pensará un libio hoy?

Escribo estas líneas mientas, de fondo, oigo el demente discurso de Gadafi. Y me surge una pregunta: ¿qué estará pasando por la cabeza de un ciudadano libio al escucharlo? Y es que, a diferencia casi todos los países africanos, la mayor preocupación del libio no es -estrictamente hablando (y pidiendo disculpas por adelantado:generalizar nunca es justo)- tener un plato de arroz que llevarse a la boca (Libia es el país africano con mayor PIB nominal per cápita, más alto grado de 'índice de desarrollo humano' y mayor esperanza de vida).



Imagino que escuchar a un enajenado líder perenne (o eso cree él) realizar un llamamiento -entre otras muchas barbaridades- a que mates a tus conciudadanos en una sangrienta guerra civil (con la ayuda, eso sí, de mercenarios), o incitar a que unos vecinos -con brazalete verde- acaben con otros -ratas drogadas y borrachas-, mientras miras por la ventana y ves aviones de combate de tu propia 'patria' sobrevolar tu ciudad bombardeando la casa de tus hermanos debe provocar una sensación imposible de describir.

Quizá, ese ciudadano libio, está esperando a que esa palabra -tan 'sobada' como vacía de contenido- que ha oído durnate años y por la que ahora está dispuesto a morir, sea defendida por los adalides de la democracia de una forma real. Que se olviden de posiciones geoestratégicas, de petróleo, de declaraciones livianas y que solucionen la catastrofe: de entre los centenares de cerebros a los que se les paga para que busquen 'soluciones' al mundo, ¿habrá alguno que tenga una idea para que la llamada 'comunidad internacional' evite un genocidio anunciado con premetidación y alevosía? Digo yo que habrá... e imagino que el ciudadano libio también pensará que sí. Tenemos una responsabilidad. Todos.

La diferencia entre una democracia y una dictadura consiste en que en la democracia puedes votar antes de obedecer las ordenes.
Charles Bukowski

18 feb. 2011

Nueva Rumasa: el cinismo de los medios, al desnudo

Hoy desayunamos con un nuevo escándalo empresarial: 'Nueva Rumasa' se enfrenta a una deuda millonaria que, probablemente, dejará sin sus ahorros a miles de inversores que compraron sus pagarés y que, ahora, serán los segundos en cobrar (detrás de los acreedores: el Banco Santander, principalmente), si es que llegan a hacerlo. Los que pensábamos que con las macroestafas -entre otras- de Afinsa y Fórum Filatélico, los ciudadanos habían interiorizado el vetusto -y vigente- refrán de 'nadie da duros a cuatro pesetas', nos equivocábamos.

Pero en este caso concreto, amén de responsabilizar a los ingenuos 'inversores', es necesario dirigir la mirada, directamente, a los grandes medios de comunicación. Estos, aceptaban encantados las dobles páginas a color en cada periódico, los anuncios televisivos de un minuto de duración, o las cuñas radiofónicas de la misma extensión. Esto está bien, los medios también son un negocio.

Pero es más que reprochable su actuación respecto a la opacidad que otorgaban a los comunicados que la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) publicaba alertando de la alta peligrosidad de los pagarés de Nueva Rumasa. ¿Cómo iban a trasladar al ciudadano -en la página siguiente a la publicidad de esta empresa, o tras la prolongada cuña- las sospechas de la CNMV cuando sus ingresos publicitarios tenían un socio tan generoso? Así, unas cuantas líneas bien 'escondiditas' -en los mejores casos- fueron todo el servicio público que los medios realizaron. Eso sí, ahora todos piden lo mismo: ¿Estás afectado? Cuéntanos tu caso.

16 feb. 2011

Mohamed VI y la 'Primavera árabe'

La chispa tunecina encendió la mecha egipcia; y ésta, mucho más potente, provoca conatos de incendio en todo el Magreb y Oriente Medio: Irán, Libia, Argelia, Yemen,... Es evidente que la situación de cada país tiene innumerables variables que provocan un futuro incierto, pero no es menos obvio que todos se ven afectados por factores que les son comunes (corrupción estructural, pobreza endémica y, en este 2011, el despertar democrático de unos jóvenes instruídos que miran al mundo a través de la ventana de las redes sociales).

Y en la partida de ajedrez que tiene como tablero el Mediterráneo, Marruecos es un jugador básico. A diferencia de otros regímenes, el líder alauí no se enfrenta a una opinión pública que pide su dimisión. Mohamed VI se sentó en el trono en 1999 (es decir, una efeméride relativamente reciente; más aún si tenemos en cuenta la concepción del tiempo por parte de los musulmanes), y su discurso de renovación y avances democráticos han sido aceptados por su pueblo -mayoritariamente satisfecho del empuje de Marruecos tras 38 años con Hassan II en el poder-. A sus 47 años, Mohamed VI ha confeccionado un reino en el que ha logrado -merced, entre otras razones, a un férreo control mediático- una popularidad y una estabilidad a la que, ahora, han llegado la 'Primavera árabe'.

El próximo domingo, 20 de febrero, varios miles de seguidores han organizado "un levantamiento" a través de Facebook.  No piden 'la cabeza' del monarca, pero sí que se establezca una Constitución que aporte garantías de una democracia más real, terminar con las actuales élites corruptas y fomentar una nueva política basada en un Gobierno elegido por los ciudadanos y en la que el rey no asuma tantas cotas de poder.  A estos movimientos (hasta el domingo, virtuales, alrededor de un vídeo en Youtube que está corriendo como la pólvora) se añaden voces, como la del intelectual Abdellatif Laabi, que alertan de la dificultad de que un tsunami de las características de la actual ola de revueltas populares no llegue a Marruecos.
Plaza Jamaa el-Fna, Marrakech
Y aquí aparece 'la pregunta del millón': ¿cómo irá reaccionando Mohamed VI con el trascurrir de los acontcimientos? A día de hoy, el discurso del Gobierno es el de la "escuchar las reivindicaciones" y afrontar con "serenidad" las acciones que se llevarán a cabo. Pero muchos temen que la acción real no sea tan condescendiente, como alerta Oussama el Khlifi (cabeza visible, a sus 23 años, del movimiento en Facebook "Libertad y Democracia Ahora"), que asegura haber recibido amenazas de muerte.

Así, Mohamed VI deberá decidir si 'contraataca' con inusuales acciones virtuales (como el 'esporádico' llamamiento a poner el rostro del monarca en los perfiles de Facebook el pasado 14 de febrero), con la 'mano dura' del Ejército (algunas fuentes aseguran que parte del destacamento en el Sahara Occidental está regresando a las grandes ciudades) o, por el contrario, abre la mano a las peticiones populares que piden reformas, pero no su dimisión, para lograr así 'sortear' la 'Primavera árabe' sin distirbuios sociales y manteniendo el trono.

Nadie es más esclavo que el que se tiene por libre sin serlo.
J. W. Goethe

14 feb. 2011

Y triunfó la 'redvolución'

Decenas de millones de personas han conseguido, casi treinta años -y dieciocho días- después, algo que, en el siglo XXI, parecía una utopía: derrotar al poder establecido.

Porque el anacronismo de ver a un hombre de ochenta y dos años gobernando, con mano de hierro, un país de ochenta millones de habitantes (con una media de edad de veinticuatro años) es un claro ejemplo del estado de unas relaciones de poder que, ahora, no parecen tan imposibles de modificar.

Y no lo parecen porque internet es la herramienta de la democracia. El camino hacia un mundo más digno. La Red, en la que todos -con sus nombres y apellidos a la vista- tenemos las mismas opciones de mostrar nuestro punto de vista, nos permite acceder fácilmente a otras personas y formas de pensar (los kilómetros ya no son un handicap) para hacernos fuertes de la única forma posible: aunando esfuerzos.

Millones de egipcios (en su mayoría, encuadrados en lo que se denomina 'nativos digitales') han logrado gestar, organizar, difundir y alentar una revolución a través de las redes sociales. La primera 'revolución digital' de la historia. El futuro en la zona (pese a las diferentes características de  cada país) se presenta apasionante: cuando ves que algo imposible es factible, la esperanza (motor de la energía humana) toma el protagonismo.

El futuro pasa por la red. Cuanto más tarde se percaten del cambio radical de paradigma los distintos 'poderes', más ventaja le tomarán los que sean capaces de adelantarse. El empresario de un medio de comunicación, por ejemplo, puede 'retrasar' el avance de su departamento multimedia: cada mes de espera, es un mes de retardo. Lo mismo sucede con la industria cinematográfica: subirse al tren, o morir. Un análisis similar podemos aplicar a nuestros gobernantes: el líder político que continúe anclado en el viejo paradigma estará dejando de aprovechar un acceso directo y sencillo a su electorado (ni comentamos sobre aquellos a los que internet les 'da miedo', y han mostrado su hipocresía y baja estatura moral con su tibieza en la Revolución egipcia). ¿Cómo iba a poder acceder a capitanear el mundo desde La Casa Blanca un afroamericano si no es por la democracia de la Red?

La solución, como siempre, en nuevas fórmulas que se adapten al modelo a través de ideas novedosas. Una vez más -aunque esta vez con más candidatos potenciales que nunca- el mundo necesita el talento humano.

PD para Occidente: la 'redvolución' se crea, estructura y difunde en internet, pero hay que 'sacarla' a las plazas.

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Antonio Machado.